“El Mercurio” midió la conexión de más de 20 computadores en diferentes comunas de Santiago y ninguno de ellos llegó las tasas de transferencia que según el ancho de banda contratado debieran tener. Mientras que la autoridad reconoce que por ahora el tema no está regulado, las principales empresas proveedoras aseguran que ellos dimensionan la red para navegar a las velocidades contratadas.

Realmente impresentable.

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